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Actualmente estamos en un momento de cambio y de transformación en la que, para las empresas, es vital tener los máximos recursos e información disponibles.

El Management Consulting es la práctica que utilizan muchas empresas para mejorar aquellas áreas relacionadas con la gestión del propio negocio. Esta práctica la utilizan las empresas para que los consultores les ayuden a mejorar sus resultados a través de la transformación del negocio, partiendo desde la definición estratégica hasta la mejora operativa, la redefinición de los procesos o la transformación digital.

Actualmente estamos en un momento de cambio y de transformación en la que, para las empresas, es vital tener los máximos recursos e información disponibles para poder tomar las mejores decisiones y así afrontar y superar todas los retos y problemáticas que van sucediendo.

En este sentido, la consultoría de gestión es una herramienta estratégica cuyo objetivo es proporcionar asesoría e implementar soluciones enfocadas en aumentar la productividad y competitividad de las empresas aprovechando al máximo los recursos existentes. Contar con el respaldo de un consultor ayuda a entender el entorno de mercado actual, los desafíos y mejorar las áreas de oportunidad.A pesar de que aún existen muchas empresas que subestiman su importancia, el papel del consultor ha tomado mayor relevancia, a pesar de que suele ser considerado como un gasto innecesario, lo cierto es que ayuda a impulsar el desempeño de diversas áreas, por lo que debe ser visto más como una inversión a corto plazo para la empresa, con el fin de llevar un mejor control sobre la operación, así como de la capacidad de gestión.

Con la ayuda de la consultoría se tiene la oportunidad de optimizar procesos, así como sacarle mayor provecho a herramientas que facilitará la operación actual y, con esto, minimizar costes y gastos.
El valor agregado que ofrece la consultoría se ve reflejado en el análisis que hace sobre el funcionamiento de una organización, identificando áreas de oportunidad, proponiendo soluciones efectivas e implementando las mejoras con una visión a largo plazo para darle respuesta a los retos que se presenten.

Para que la elección de un consultor sea la adecuada, hay que definir qué puntos priorizar. En este sentido, enumeramos los siguientes.

En primer lugar, hay que definir los objetivos. En este sentido es vital detectar las áreas de la empresa en las que se deben centrar los consultores y así poder crear, la estrategia y el plan de trabajo para poder implementar las soluciones correspondientes.

Estas soluciones tienen que estar bien definidas, ya sean operativas o teóricas. Muchas veces las soluciones se pueden aplicar directamente al proceso en cuestión, a través de acciones muy puntuales, que van desde estrategias de producción, hasta formaciones a los trabajadores y directivos.

La consultoría debe ir enfocada a identificar cuáles son las fortalezas, áreas de oportunidad y modelos de negocio que se mejorarán considerando que no existen empresas iguales. Una vez hecho el diagnóstico, tanto interno como externo, se contará con la información necesaria para conocer las áreas en donde actuar.

En este sentido, es importante priorizar y centrar los esfuerzos donde se necesite actuar realmente y de forma inmediata. Los criterios de priorización están basados en cuando a la urgencia, la gravedad y la tendencia de los problemas a resolver.

Adicionalmente, y sobre todo en el momento en el que nos encontramos, es vital que el consultor disponga de las herramientas tecnológicas que optimicen los procesos y mejoren la productividad. Existen empresas expertas en TIC’s (Tecnologías de la Información) que permiten llevar controles accesibles y eficientes para la gestión de un negocio de acuerdo con sus necesidades.

Y, por último, es necesario que exista un seguimiento y actualización de todo el proceso anterior ya que la tecnología avanza a grandes velocidades y las empresas deben mantenerse actualizadas para seguir ofreciendo una ventaja competitiva. Un consultor que tenga la habilidad de ir evolucionando con los avances tecnológicos será crucial para dar seguimiento oportuno a las necesidades que se vayan presentando.

En definitiva, el éxito de una consultoría se debe a una acción conjunta con el negocio, en la que ambas partes trabajen sobre un mismo objetivo y finalmente, conseguir resultados tangibles.

 

 

 

Xavier Puiggròs
Economista
Departamento Advisory

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