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Una vez formalizado el contrato de compraventa, existe la posibilidad de rescindirlo si ha existido un desequilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes.

En el último artículo abordamos los aspectos formales de la compraventa, como continuación sobre el tema, vamos a tratar las posibilidades de rescisión de este contrato, una vez ya ha sido firmada la escritura pública. Para ello, el Código Civil de Catalunya, en su libro sexto, prevé la posibilidad de la rescisión del contrato de compraventa cuando se dan una serie de circunstancias. Analizaremos la figura de la ventaja injusta y lesión en más de la mitad.

En primer lugar, cabe destacar que la figura de la ventaja injusta supone una novedad jurídica, puesto que hasta ahora no había sido tratada en derecho civil catalán ni en derecho civil común. La incorporación de esta figura se realiza “con el fin de evitar casos claros de abuso de una de las partes respecto a la otra, velando por la justicia del intercambio, en sintonía con los textos internacionales del derecho contractual europeo”, tal y como establece el preámbulo del libro sexto del Código Civil de Cataluña. Por lo que la inclusión de la ventaja injusta tiene una doble justificación, en primer lugar la protección de las partes y en segundo lugar, la armonización de la legislación catalana con el derecho europeo, puesto que esta figura está presente desde hace tiempo en ordenamientos jurídicos de diferentes países europeos.

La ventaja injusta queda regulada en el art. 621-45, y establece la posibilidad de rescisión del contrato de compraventa cuando una de las partes se encuentre en situación de ventaja sobre la otra. Concretamente, deben darse los siguientes requisitos, de carácter subjetivo y objetivo:

  • Que la parte perjudicada dependa de la otra, esté en una situación de vulnerabilidad económica o de necesidad o sea incapaz de prever las consecuencias de sus actos, por ignorancia o falta de experiencia.
  • Que la parte beneficiada, conozca o deba conocer esta situación de vulnerabilidad, y aprovechándose de la misma obtenga un beneficio excesivo.

Es imprescindible, además de la obtención de un beneficio económico, que este se haya logrado por una situación de vulnerabilidad o necesidad de la parte perjudicada, y conociéndolo, la beneficiada haya actuado de mala fe, aprovechándose para obtener un beneficio.

Asimismo se establece una especialidad para aquellas compraventas de consumo, donde además de los indicado anteriormente, se podrá solicitar la rescisión del contrato si se ha ocasionado un grave desequilibrio en los derechos y obligaciones de las partes, en perjuicio del consumidor.

En este supuesto, la rescisión no es la única solución, sino que la legislación prevé la posibilidad de que la parte perjudicada solicite una adaptación del contrato. Para ello, la parte perjudicada podrá acudir a los tribunales, y el juez tendrá la facultad de adaptar el contenido del contrato de compraventa a las exigencias de la buena fe, quedando eliminada así la situación de ventaja injusta de una de las partes.

Por otro lado, el art. 621-46 prevé la figura de la lesión en más de la mitad. Esta figura, si bien no se contempla en el derecho civil común, no es desconocida para el derecho catalán. Se mantiene y generaliza la doctrina de la laesio enormis, y el objetivo que se persigue es el de “resolver supuestos de grave desequilibrio de las prestaciones”. En su origen la laesio enormis era solo aplicable a compraventas de inmuebles, sin embargo, con la nueva regulación se ha generalizado esta figura a los demás contratos de carácter oneroso. También se ha cambiado la denominación de la figura, que antes era denominada como recisión por lesión, y en la actual redacción del Código Civil de Cataluña se denomina lesión en más de la mitad.

Tant en els casos d’avantatge injust com lesió en més de la meitat, es preveu la possibilitat de sol·licitar una adaptació del contracte, per a eliminar el desequilibri entre les parts i evitar la rescissió del contracte

Para rescindir el contrato, en este caso se exigirá únicamente la concurrencia de un requisito de carácter objetivo, que consiste en que la prestación percibida por la compraventa sea inferior a la mitad del precio de mercado. Este extremo tendrá que ser probado por la parte perjudicada, y para establecerse el precio de mercado deberá estarse al del momento de conclusión del contrato, por lo que no podrá ser aplicado en caso de oscilaciones de mercado posteriores a la compraventa.

En este supuesto, la rescisión también puede evitarse, en este caso se hará mediante el pago del valor total para igualar la prestación al valor de mercado. Asimismo, serán exigibles los intereses desde la conclusión del contrato.
Para ambas acciones de rescisión, se establece un plazo de caducidad de cuatro años, que empezará a contar desde el momento de conclusión del contrato de compraventa. Además, la propia norma establece que estas acciones son irrenunciables en el momento de conclusión del contrato.

Para poder ejercitar las acciones de rescisión de un contrato de compraventa, deberá probarse la concurrencia de los requisitos de cada figura, para ello es recomendable la intervención de un abogado, porque lo más probable es que la cuestión vaya a ser resuelta en un procedimiento judicial.

 

 

Cristina Bilbao
Abogada
Departament d’Àmbito personal i successió

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